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¿CÓMO MANEJAR LOS PROBLEMAS DE UN HIJO DIFÍCIL?

Cambios, Hijos On ene 21st, 2012 571 0

Tener un hijo difícil no debe contemplarse como algo definitivo. Un adolescente adicto, violento, impulsivo, etc. No es un caso perdido.
Puede parecernos que nuestro hijo es problemático, lo que significa, en realidad, es que se siente mal con él mismo, desvalorizado, incomprendido, o que ni siquiera registra el amor, por diferentes factores.
Muchas veces no sabemos cómo relacionarnos con nuestro hijo(a) por tener reacciones que nosotros no podemos manejar, produciéndose desacuerdos cada vez mayores entre ambos.
Es de suma importancia trabajar en equipo, dependiendo de las circunstancias. Me refiero que si están las dos partes de la pareja, la madre y el padre, o si es madre o padre soltero, con la persona que tenga injerencia en el cuidado del niño o adolescente.
Pero se necesita tener una vida equilibrada, paciencia, y mucho amor para poder afrontar los problemas de nuestro “hijo difícil”.
Recordemos que la personalidad y el temperamento se trae desde nacimiento y/o hereditario y no se puede modificar pero lo que si podemos modificar es el carácter.
Los hijos van conformando su personalidad según van creciendo y el soporte ineludible de la personalidad es el temperamento
Ahora vamos a diferenciar el temperamento de los niños, para saber en dónde se ubica mi hijo(a), ya que muchas veces esto influye mucho para la conducta de la persona:
DEPENDIENTE.- Propio de niños tímidos. Llevan especialmente mal las separaciones de los seres que quieren, les asustan las novedades, son débiles y miedosos.
EXTREMADAMENTE SENSIBLES.- Lo tiene aquellos niños que se sienten heridos por todo lo que les sucede.
AGRESIVOS.- Personas que, la mayoría de las veces, no toleran la frustración.
MODERADO.- Es el más equilibrado, ya que tiene la mezcla de todos los anteriores.
Tener el control de la situación es de suma importancia. Aparte de saber qué tipo de temperamento tiene mi hijo, para saber el cómo debe conversar o pedirle las cosas, pues yo soy el adulto y eso me obliga a tener el control de la educación de mi hijo, digo esto ya que infinidad de veces nos comportamos como niños o adolescentes.
El temperamento no se ha de combatir sino que hay que adaptarse a él e intentar controlarlo. Para enseñar a nuestro hijo a controlar su temperamento es necesario, además de conocerlo, respetarlo y reforzarlo positivamente cuando consiga la conducta adecuada. Es conveniente tener paciencia y enseñarles técnicas que les ayuden a relajarse en los momentos en que una situación comience a írseles de las manos, para lograr que los hijos ejerzan control sobre las cosas y situaciones y no al revés, que las circunstancias les dominen.
Es fundamental tener, autoridad:
Tener autoridad, no autoritarismo, es básico para la educación de nuestro hijo. Debemos marcar límites y objetivos, pero sin levantar muros, que permitan diferenciar qué está bien y qué está mal, pero uno de los errores más frecuentes de padres y madres es excederse en la tolerancia. Y entonces empiezan los problemas.
Es fundamental reducir la ansiedad, identificando las emociones negativas que se sienten.
Cuando se identifique una situación difícil hay que actuar de inmediato. Pero de una manera reflexiva, no impulsiva para apreciar adecuadamente el problema y actuar en consecuencia.
No perder el equilibrio en las emociones como ser impulsivo.
Si es que ocurre alguna situación de descontrol en las emociones como perder el control y ofender o reaccionar de una manera inapropiada, pedir disculpas.
NUNCA OLVIDAR QUE:
“EDUCAR ES HACER CRECER”

Estas son algunas de las conductas que tenemos que tener en cuenta para ayudar a que mi hijo a ser feliz.

PERMISIVIDAD.- Es imposible educar sin intervenir. El niño, cuando nace, no tiene conciencia de lo que es bueno ni de lo que es malo. No sabe si se puede rayar en las paredes o no. Los adultos somos los que hemos de decirles lo que está bien o lo que está mal. El dejar que se ponga de pie encima del sofá porque es pequeño, por miedo a frustrarlo o por comodidad es el principio de una mala educación.
“UN HIJO QUE HACE FECHORÍAS Y SUS PADRES NO LO CORRIGEN PIENSA QUE ES PORQUE SUS PADRES NI LO ESTIMAN, NI LO VALORAN”
CEDER DESPUÉS DE DECIR NO.- Una vez que usted se ha decidido a actuar, la primera regla de oro a respetar es la del no. El no es innegociable. Nunca se puede negociar el no.
Por eso es importante pensarlo bien, pero muy bien, antes de permitir o no permitir.
EL AUTORITARISMO.- Es el otro extremo del mismo palo que la permisividad. Es intentar que el niño haga todo lo que los padres quieren anulándole su personalidad. El autoritarismo sólo persigue la obediencia por la obediencia. Su objetivo no es una persona equilibrada y con capacidad de autodominio, sino hacer una persona sumisa, esclavo sin iniciativa, que haga todo lo que dice el adulto.
FALTA DE COHERENCIA.- Ya hemos dicho que los niños han de tener referentes y límites estables. Las relaciones de los padres han de ser siempre dentro de una misma línea ante los mismos hechos. Nuestro estado de ánimo ha de influir lo menos posible en la importancia que se da a los hechos. Si hoy está mal rayar en la pared, mañana, también.
El ejemplo de padres a hijos. (Sigo tus huellas)
No puedo prohibir lo que yo hago.
GRITAR. PERDER LOS ESTRIBOS.- Ponerse de acuerdo en la educación de los hijos. (Cuando uno corrige el otro calla).
Perder los estribos generalmente es un abuso de fuerza, y esto conlleva a una humillación y un deterioro de la autoestima. Además, a todo se acostumbra uno; el niño, también, a los gritos, a los que cada vez hace menos caso. “perro ladrador, poco mordedor”.
Gritar conlleva un gran peligro inherente. Cuando los gritos no dan resultado, la ira del adulto puede pasar fácilmente al insulto, la humillación, incluso, los malos tratos psíquicos y físicos, lo cual es muy grave. Nunca debemos llegar a este extremo. Si los padres se sienten desbordados, deben pedir ayuda, a un especialista.
NO CUMPLIR LAS PROMESAS NI LAS AMENAZAS.- El niño aprende muy pronto que cuanto más prometen o amenazan sus padres menos cumplen lo que dicen. Cada promesa o amenaza no cumplida es un jirón de autoridad que se queda por el camino. Las promesas y amenazas deber ser realistas, es decir, fáciles de aplicar. Un día sin tv o sin salir, es posible. Un mes es imposible.
NO NEGOCIAR.- No negociar nunca implica rigidez e inflexibilidad. Supone autoritarismo y abuso de poder y, por tanto, incomunicación. Un camino ideal para que en la adolescencia se rompa las relaciones entre los padres y los hijos.
NO ESCUCHAR.- Unos buenos padres son los que antes de enjuiciar, evaluar, etc. hay que ¡escuchar!
Aunque estén hablando por teléfono, escuchan primero a su hijo.
Antes de lo que se ordene, hay que escuchar sus necesidades, compromisos antes hechos, etc.
EXIGIR ÉXITOS INMEDIATOS.- Con frecuencia, los padres tenemos poca paciencia con los hijos. Queremos que lo hagan a la primera y bien, olvidando que todos tenemos un proceso diferente al aprendizaje.
Es sano buscar algunos tips, o trucos para el aprendizaje positivo.

  • • OBJETIVOS CLAROS.
    • CONDUCTAS CONCRETAS.- (no solo pórtate bien)
    • DAR TIEMPO, PACIENCIA, CONSTANCIA AL APRENDIZAJE.
    • VALORAR LOS INTENTOS O ACERCAMIENTOS A LA CONDUCTA DESEADA.
    • EJEMPLO A LO QUE ESTOY SOLICITANDO DE MI HIJO.
    • CONFIAR EN EL POTENCIAL DE NUESTRO HIJO.
    • AFRONTAR LAS SITUACIONES, NO REUIRLAS.
    • UTILIZAR EL SENTIDO COMÚN, NO EL IMPULSO.
    • RECONOCER NUESTROS PROPIOS ERRORES O RECONOCER QUE NO SOMOS PERFECTOS, Y QUE NADIE NOS ENSEÑO A SER PADRES, QUE JUNTOS, CON AMOR LO HAREMOS MEJOR.

“EDUCAR ES HACER CRECER”

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